Enero 23, 2012 | En: 4. ARTÍCULOS DE OPINIÓN / ENTREVISTAS
Lectura social: Búsqueda, compra y lectura compartida de libros – Javier Celaya
La mayoría de los artículos de opinión escritos sobre el nuevo concepto de lectura social o compartida analizan los beneficios derivados de compartir las anotaciones que hacemos al margen de un libro electrónico con otras personas, así como el hecho de que podamos comentar qué estamos leyendo o nos gustaría leer en redes sociales como Entrelectores, Twitter, Facebook o TheLibraryThing. Aun siendo uno de los aspectos más singulares de esta nueva forma de lectura, me gustaría añadir al debate otros aspectos que considero más relevantes relacionados con la idea de lectura compartida en el mundo del libro.
Al igual que Internet ha transformado nuestros hábitos de acceso a la información y gestión del conocimiento, así como la forma de adquirir muchos productos culturales (entradas de cine o teatro, compra de libros o música, etc.), las nuevas tecnologías de recomendación de libros que están desarrollando el concepto de lectura social transformarán la forma en la que descubrimos un libro, la compra del mismo y hasta la forma de leerlo. Esta transformación no estará exenta de debate como veremos al final del artículo.
En la nueva era de la participación, los procesos de descubrimiento, compra y lectura de un libro dejarán de ser actividades solitarias para convertirse en una actividad social. Las nuevas tecnologías de recomendación de libros se convertirán en los principales prescriptores de contenidos culturales. Esto no quiere decir que las recomendaciones de los libreros, bibliotecarios o críticos literarios desaparezcan, sino que tendrán que aportar otro valor añadido a los lectores dado que la tecnología aportará muchas de las cosas que hoy en día realizan estos intermediarios culturales.
Las tecnologías que desarrollan la lectura compartida facilitarán recomendaciones personalizadas no sólo analizando nuestros hábitos de compra de libros, tal y como hacen hoy en día las principales tiendas de venta de libros (Amazon, Casa del Libro, FNAC, El Corte Inglés, etc.), sino analizando en profundidad nuestras afinidades lectoras y el grado de satisfacción que hemos tenido con la lectura de cada libro. En la actualidad, la mayoría de las plataformas de venta de libros por Internet recomienda a sus clientes la lectura de otros libros basándose en la variable “compra”: personas que han comprado un determinado libro también han comprado supuestamente estos otros libros que te pueden interesar. Como usuario frecuente de las mencionadas plataformas, las tecnologías basadas en la variable “compra” me han permitido descubrir muchos libros y autores que desconocía, pero también me he llevado muchas desilusiones.
La compra de un libro no significa que me haya gustado. Muchas veces un libro se nos cae de las manos porque la trama pierde interés, el personaje ya no nos gusta o simplemente alguien nos regala un libro que nos engancha y dejamos de leer el anterior. Estos comportamientos, que son más habituales de lo que sospechamos, no quedan reflejados en las tecnologías de recomendación basada en la compra.
Las nuevas tecnologías de recomendación de libros basadas en el concepto de lectura compartida analizan si hemos leído un libro hasta el final o no, si lo hemos dejado de leer a la mitad, qué capítulos nos hemos saltado o si releemos un determinado autor todos los años. También podrán analizar, siempre y cuando el lector lo permita, qué hemos subrayado y anotado, así como qué partes del libro (personajes, tramas, etc.) hemos compartido con otros lectores en un club de lectura online o en una red social especializada en lectores. Estos datos sobre el comportamiento y grado de satisfacción reales del lector, que en el mundo analógico eran imposibles de obtener, se convertirán en el principal activo y ventaja competitiva de las editoriales y librerías en la nueva Era digital.
Frente a las recomendaciones algo categorizadas e impersonales de las actuales tecnologías de recomendación de libros, la lectura social permitirá a los editores, bibliotecarios y libreros recomendar libros de forma muy personalizada dado que conocerán las afinidades reales de lectura de sus clientes, así como el grado de satisfacción que han tenido con cada uno de sus libros. Como vemos, el concepto de lectura compartida va más allá de las meras anotaciones puesto que afecta al proceso de descubrimiento de libros, al proceso de decisión de compra del mismo y hasta la forma en la que leeremos en pantallas.
En los últimos meses está surgiendo una multitud de iniciativas que desarrollan, cada una de ellas de diferentes maneras, este nuevo concepto de lectura compartida: Amazon Silk, Kobo, TheCopia, Readum, Findings, ReadMill, Socialbooks, Jellybooks, SmallDemons, entre otras muchas. Recomiendo a los lectores de este artículo entrar en ellas para descubrir todo un nuevo mundo de oportunidades.
A medida que la práctica de lectura compartida se extienda entre los lectores, algo imparable ya que Internet socializa todas las actividades online, se incrementará el debate sobre esta nueva forma de lectura. El uso de estas nuevas tecnologías no tiene por qué mermar nuestros derechos adquiridos a lo largo de la historia como ciudadanos y consumidores. Aquellos lectores que quieran disfrutar de algunas de las funcionalidades de la lectura compartida pero no quieran compartir sus hábitos de lectura o qué compran o dejan de leer, tendrán todo el derecho de no hacerlo y las tecnologías mencionadas deberían permitírselo. Hay que hallar la manera de encontrar un equilibrio entre las ventajas que ofrecen estas nuevas tecnologías de recomendación y los derechos adquiridos de los lectores ante la privacidad, intimidad y propiedad.
No debemos olvidar que nos encontramos en la primera fase de definición del futuro modelo de sociedad digital. Lo que hagamos, cómo lo hagamos y lo que decidamos en esta primera etapa tendrá una amplia repercusión en el futuro. Como lectores ciudadanos nos corresponde garantizar que los intereses públicos de la futura sociedad digital estén por encima de los intereses económicos de las empresas por muy legítimos que sean.
Javier Celaya, socio fundador de Dosdoce.com y autor del libro “La empresa en la Web 2.0”
Este artículo se publica bajo licencia Creative Commons de tipo “Reconocimiento- No Comercial- Sin obra derivada”, se permite su copia y distribución por cualquier medio siempre que mantenga el reconocimiento del autor (Javier Celaya) y del medio publicado (Cuaderno Digital de Libranda) y no se haga un uso comercial de la obra.



8 Comentarios a Lectura social: Búsqueda, compra y lectura compartida de libros – Javier Celaya
Creación de un “Airbus cultural”/ Dosdoce « Valor de Cambio
Febrero 28, 2012 en 8:28 am
[...] o música, etc.), las nuevas tecnologías de recomendación de libros que están desarrollando el concepto de lectura social transformarán la forma en la que descubrimos un libro, la compra del mismo y hasta la forma de [...]
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Marzo 3, 2012 en 12:43 pm
Apple now has Rhapsody as an app, which is a great start, but it is currently hampered by the inability to store locally on your iPod, and has a dismal 64kbps bit rate. If this changes, then it will somewhat negate this advantage for the Zune, but the 10 songs per month will still be a big plus in Zune Pass’ favor.
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Marzo 8, 2012 en 4:51 am
The Zune concentrates on being a Portable Media Player. Not a web browser. Not a game machine. Maybe in the future it’ll do even better in those areas, but for now it’s a fantastic way to organize and listen to your music and videos, and is without peer in that regard. The iPod’s strengths are its web browsing and apps. If those sound more compelling, perhaps it is your best choice.
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Marzo 9, 2012 en 6:57 am
If you’re still on the fence: grab your favorite earphones, head down to a Best Buy and ask to plug them into a Zune then an iPod and see which one sounds better to you, and which interface makes you smile more. Then you’ll know which is right for you.
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Marzo 10, 2012 en 5:59 am
Between me and my husband we’ve owned more MP3 players over the years than I can count, including Sansas, iRivers, iPods (classic & touch), the Ibiza Rhapsody, etc. But, the last few years I’ve settled down to one line of players. Why? Because I was happy to discover how well-designed and fun to use the underappreciated (and widely mocked) Zunes are.
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Marzo 22, 2012 en 4:53 pm
Zune and iPod: Most people compare the Zune to the Touch, but after seeing how slim and surprisingly small and light it is, I consider it to be a rather unique hybrid that combines qualities of both the Touch and the Nano. It’s very colorful and lovely OLED screen is slightly smaller than the touch screen, but the player itself feels quite a bit smaller and lighter. It weighs about 2/3 as much, and is noticeably smaller in width and height, while being just a hair thicker.
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Marzo 26, 2012 en 8:58 pm
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Marzo 29, 2012 en 5:12 am
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